
Luego de haber girado por
España, presentarse en
Chile, haber organizado el histórico “
Festival de la huella invisible” en
Córdoba y tocar en
Río Gallegos, señoras y señores, el pasado
30 de Mayo, La Renga hizo estallar el
Estadio Unico de La Plata nuevamente (después de casi 2 años), cuando "salió a la cancha" a desplegar aquello que mejor sabe hacer y que es tocar la música que a gran parte de los jóvenes (y no tan jóvenes) los hace "bailar en un pata".
Asi es, el día arrancó con una previa impensada por los vecinos de la localidad: desde tempranito arribaron micros provenientes de distintas provincias del país, entre ellas
Chaco, San Juan, Mendoza. El escenario se completaba con infinidad de puestos de remeras, de comida, de bebidas ( el clásico fernet, muy característico de estos recitales) que decoraban todo el largo de la Av. 38 hasta llegar al suntuoso recinto. Una verdadera fiesta, se podría decir, donde el clima frio y lluvioso poco le importó a la gente que sin más bailaba al son de rock ricotero, agitaba y gritaba temas hito de la banda de Mataderos (eso ya no era cantar, no hablemos de la autora de este artículo).
Dentro del estadio, la gente se iba acomodando mientras disfrutaba de un programa sobre la historia del rock relatada por el legendario conductor
Norberto “Ruso” Verea, en el cual se hizo un repaso con temas de
Deep Purple, Black Sabbath, Pappo y muchos más.
El escenario armado sobre el lateral, dos pantallas a los costados y una escenografía gótica representando profundos corredores, con gárgolas custodias

y esa típica liturgia renga, lograban una puesta en escena que reflejaba en cierto modo la confirmación de que "La Renga.. ¡La Renga no se separa, viejo!".
Cruzando el límite de las
22 hs y con un público casi desesperado, "rugió la bestia". Entre cuestiones técnicas muy castigadas por el clima: el bajo volumen y algunos problemas de sonido, abrió
Almohada de piedra, al que le siguió
Tripa y corazon creando la "
mejor ocasión para estar A tu lado",
El terco terminó por rebalsar la intensidad del recital con la frase inmortal "
terco y torpe solo hasta el final".
Hombre de pocas palabras,
Chizzo y no obstante ello en esta ocasión, se explayó mas lo habitual para presentar "
un viejito tema...o un tema viejito". Explicó que "
este tema viene a colación por varios rumores que se fueron corriendo durante todo este último tiempo de que La Renga se separa" y que se suspende el show: periódicos, locutores... (
se ve que ustedes le hicieron caso! -risas-)" y dejó bien en claro que "
La Renga.. ¡La Renga no se separa viejo y el show no se suspende tampoco!", momento en que sus seguidores, llamados
Los Mismos de Siempre, ovacionaron al cantante. De esta manera, "para todos aquellos que hablaron giladas y escribiron giladas creando confusión, nosotros tenemos acá guardado un puñado de moscas verdes para el charlatán", dijo y dejó rodar este hito en la historia musical de la banda "
para que recuerden que metió la pata".
Por si esto fuera poco y por si a alguno todavía le cabía alguna duda,
Canibalismo Galáctico, el estreno de la noche, calló a todos aquellos que habían estado "
razonando fuera del recipiente". Esta nueva canción hace las veces de "
algo asi como un espejo en el cosmos de como los seres se carcomen entre si", recuerden que canibalismo galáctico se denomina al fenómeno por el cual una galaxia en la interacción con otra, la absorbe a traves de sus agujeros negros. A mi criterio, el tema conserva la línea de lo que ha sido
La Renga hasta ahora, ni más ni menos, esperaremos hasta que salga a la venta el nuevo cd para completar la opinión.
La lista continuó, entonces, con temas como
Estalla (con un pogo extremo),
Cuando estés acá y
El cielo del desegaño como la sección de las lágrimas y los vientos de Manu. "
Cambiamos un poco el ángulo" dijo
Nápoli y sonó
El rastro de la Conciencia, "
a esta altura creo que estamos todos desnudos para siempre o despedazado por mil partes " y
Ruta 40 fue dedicado a todos lo que viajaron desde otras provincias, a "
aquellos que les gusta viajar con los pies y con la mente".
Luego del enojo del cantante por las zapatillas revoleadas al escenario, se retomó

el show y después de "
El viento que todo empuja" y varios más, tuvo la palabra
Manu, quien comentó la iniciativa de la banda, de ceder los derechos de transmisión del recital al grupo
AMARC, Asociación Mundial de Radios Comunitarias, para que todas las radios de
America Latina que quisieran transmitirlo, pudieran hacerlo “
sin monopolios de por medio” y agregó: “
cuando hablamos de redistribuir la riqueza, también hablamos de redistribuir los medios de comunicación. Piénsenlo cuando vayan a votar el 28”.
“El Rey de la triste felicidad” (que años atrás siempre era acompañada por un gigante muñeco rodeado de bengalas por parte del público) fue el falso final, cuando llegaba la medianoche. Como cierre el "
popurengo" esta vez fue con
“La razón que te demora”, “Detonador de sueños”, “El revelde”, “Oscuro diamante” (que de las canciones del último disco es la que tiene destino de no faltar nunca más) y las luces prendidas para un clásico final rengo con
“Hablando de la libertad”, donde se generó un pogo de ojos abiertos, quizas sea un detalle mas de esa sensación que, dicen, quiebra el alma de sus seguidores y que tiene que ver con marcharse con la fuerza necesaria para seguir adelante. (...)
A modo de crítica, podrá decirse que este recital en términos técnicos, (...)no ha sido uno de los mejores de la banda y sin embargo, para quienes gustan oir su música, ha significado uno de los mejores dias de su año (...).
(...) La Renga produce una conexión con su público que da cuenta de un grupo de gente que busca algo más que solo música y es que cuando sentis que esa musica te despedaza en mil partes y te funde en esa esencia compartida por todos y cada uno de los presentes, que aún distintos entre sí y provenientes de distintas realidades, no son más que un gran alma que sueña, que canta, que baila al son de ese rock que jamas ha de acabarse como nuestra libertad... (...).Redacción y fotográfias: Tatiana Delgado